8 de septiembre de 2008

a la nada

Te escribo porque no tengo que poner reminente, porque no tienes dirección, porque habitas en cualquier espacio, en el rincon pequeño que llenas, que construyes, que acaparas para tu propio deleite. Te escribo de noche porque no te importa el tiempo, ni la luz, ni el sol, ni el clima, porque no te afecta la neblina o la quemazón, porque no te duele el sol perforando tu piel en las mañanas, te escribo así... en esta postura, de cabeza, con fisuras, te escribo sin ojos, te escribo sin carne... Le escribo a la nada porque nada me inspita y nada me mueve y nada me hace llorar... le escribo a la nada... y ojalá la nada le de mi recado a nadie.

1 comentario:

Mario dijo...

Como siempre me dejas sin palabras. Esta vez sin palabras y en la nada jeje. Tu sabes lo mucho que admiro tus escritos y se que vale la pena leerte siempre. Siempre


Mario