1 de noviembre de 2008

Sobre la pornografía del sentimiento

“Hay un desprendimiento liberador en el acto de romper las hojas que uno ha escrito, acaso por haber notado en ellas la desnudez obscena de un par de sentimientos. Existe una soberbia mojigata remojada en pudores melancólicos detrás de la sospecha de que cuanto escribimos hace pocas semanas nos hace ver como unos cursis infumables: pornógrafos del sentimiento”

Sí sí, pornografía del sentimiento es este post y quiten esa cara de confusión que no tiene nada de malo, este fragmento el cual también he puesto en la cabecera del blog me retumba en la memoria del lívido sentimental y unas que otras cosas más, así que decidí convertirme en esa “narradora despiadada” que arranca y desprende, que desmiembra poco a poco su creación, que destruye lo que ha escrito.

Si se puede convertir en pornógrafa del sentimiento al exhibir hasta la parte más pequeña e intima de sus sensaciones y emociones en un pedazo de papel o rellenar con bytes un espacio en la red, esa pornografía también debe calentarle los huesos, quizá siente (la red o el papel) que está viv@ en las emociones de otros tantos que le saturan de sí mismos… Bueno al menos hay algo de tibieza si no es que calor como tal, para los mojigatos sí se puede caer en obsenidad,para otros en ridiculo absoluto pero para otros locos la pornografía del sentimiento no debe avergonzar si se ve como un arte, total… se tiene que estar muy seguro de sí mismo para exhibirse de tal modo, pero también es válido mandarlo todo a volar como yo lo he hecho y decir… ¿qué hace una (casi)historiadora escribiendo sobre sentimentalismos?… así que explico este nuevo blog… NO TENDRÁ SENTIDO.. pero el punto es que demolí… arrasé con los cerca de 130 post anteriores y lo hallé un acto sumamente liberador.

“Y la idea es en tal medida insoportable que esa sola vergüenza engendra cualquier día al narrador despiadado, súbitamente experto en demoliciones. Al llegar a esa etapa, ya con los pies bien puestos en una adolescencia trémula y rabiosa, Pig descubrió que le quedaba un mundo por demoler, y se dio a la tarea con el celo propio de un sepulturero de la propia vergüenza. O mejor todavía, de sí mismo.”

KarlaLicano

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