24 de abril de 2009

Quiero llorar

Quiero llorar.
Quiero llorar.
Quiero llorar.

Llorar mucho, porque sí:
Porque vivo en ciudad caótica
Porque hay crisis económica
Porque soy una idiota y lo echo todo a perder
Porque me saboteo a mi misma
Porque me olvido de querer
Porque se me viene el mundo encima
Porque sé picar cebolla
Porque existen las astillas
Porque existen las alergias
Porque me atacan los mosquitos
Porque hay locos desquiciados
Porque no dejan dormir
Porque no hay buen café en esta ciudad
Porque el pastel de chocolate está muy caro
Porque No hay libros buenos en la librería
Porque no tengo dinero
Porque está lejos la paleteria
Porque no entiendo mi corazón
Porque perdí el tacto
Porque no tengo credencial para votar
Porque detesto la burocracia
Porque el banco no me quiere reembolsar
Porque hay niños de la calle
Porque no hay educación
Porque la gente es muy cobarde
Porque nadie dice nada
Porque todos lloran para adentro
Porque soy pornógrafa del sentimiento.

23 de abril de 2009

La maga


Le dicen La maga porque tiene una fascinación por lo argentino, como aquella a la que siempre buscó Horacio… sí, el de Cortázar, aquel de “andábamos sin buscarnos, pero andábamos para encontrarnos”, Le dicen La maga porque tiene una habilidad majestuosa para desaparecer cuerpos físicos y deshacerse de ellos emocionalmente… dicen que los ahoga en los ríos de la memoria y que los lanza al olvido, que se enamoró de Enrique Bumbury en “el tiempo de las cerezas” y que siempre que se marcha canta “no te preocupes por mi soy como los gatos y caigo de pie...y no me duele cuando me hacen daño”…

Le dicen La maga porque sus manos son mágicas; pueden hacerte sentir más allá de la caricia, sus dedos se mueven al escribir a través de un teclado, sobre un pedazo de papel o en cualquier superficie donde pueda plasmar que su vida es poesía. Hace magia al dibujar sus pensamientos más allá de las letras, al mostrarte lo que formó con carbón o tinta china durante toda una madrugada en la que no pudo dormir, le dicen La maga porque anda nocturna, cuando mejor anda, porque con sus manos puede aparecerte un paisaje en poco tiempo o destruirte la vida si así lo determina…

Le dicen La maga porque su sonrisa es mágica, grande y tal pareciera que un halo de luz la acompaña, puede contagiarte la alegría más pura y quitarte cualquier dolor o susto como por arte de magia… Le dicen La maga porque la envuelve el encanto, la magia de sus palabras, porque anda por ahí soltándolas al viento, vistiéndose de ellas, hechizando a cuanto puede, yendo de aquí para allá, de costas a fronteras, de ciudades coloniales a pueblos vecinales, porque no tiene circo en el cual presentarse, pero eso no le impide seguir siendo maga… porque aprendió a volar hace mucho y no despega un pie del piso… Le dicen La maga porque desaparece cuando menos te lo esperas, y cuando no la esperas está detrás de ti… porque sueña despierta y se le nota… porque contagia sus sueños y alborota, Le dicen La maga por su falta de exactitud, pero su sobra de sensibilidad y plenitud, porque razona lo que siente y siente lo que razona, porque anda por ahí sin buscar, porque no se enamora… porque anda para encontrar y aun que no quiera aceptarlo, porque enamora, Le dicen La maga porque si te ama no lo podrás olvidar, pero ten cuidado si te la topas por ahí, no te enamores a menos que tengas el antídoto para su curiosidad, que así como se te aparece en la mañana… al día siguiente desaparecerá.

Le dicen La maga… y siempre se lo dirán.

19 de abril de 2009

Bienvenida a la realidad

Oficialmente se terminan las vacaciones... he aquí mis conclusiones:

1.- Disfrutar... La primer semana la he disfrutado a exepción de unos minutos del 10 de abril... todo lo demás fue disfrutable... valla, hasta esos minutos bizarros resultan disfrutables al darse cuenta que a uno le aman a pesar de sus malos ratos y constantes invisibilidades...

2.- Ver... He visto tantas películas con acento español que casi siento que mientras escribo este blog alguien más del otro lado del océano lee con acento peculiar cada byte que va acomodándose ante mis ojos... o quizá ahora mi conciencia tiene acento españolado.

3.- Expresar...Hay tantísimo qué decir... tantas ideas que se han acumulado en estos días, que no sé de qué forma vendrán a explotar, saldrán, siempre salen... es probable que tome papel y carbón nuevamente, mi restirador lo ansiaría... yo simplemente debo expulsar de mi, estas ideas y sensaciones que me agolpan los poros... no han sido capaces de salir aún... saldrán pronto.

4.- Abrir las puertas y ventanas... Siempre hay espacio para nuevas personas, para nuevas miradas, nuevas sensaciones y caricias tempranas, es indispensable vivirlas... la vida es buena, aún en el caos fronterizo.

5.- Bendecir... Me he dado cuenta de la poca importancia que tiene lo material, que yo me subestimaba, que no soy tan nefasta como pensé, mi alma no ha sido herida, aún soy capaz de bendecir a quien me hace mal.

6.- Perdonar...A los que buscan nuestro mal, o sin buscarlo nos dañan, porque nadie puede dañar lo que somos, sólo nosotros mismos y es necesario perdonarnos nuestras malas decisiones, para poder decidir bien... lo mejor vendrá habiendo perdonado, tal como hemos recibido perdón.

7.- Ser Idiota... dejarnos sorprender por cualquier cosa y circunstancia, no es necesario mostrarle a nadie que se posee un cerebro, ser un idiota en cualquier momento y circunstancia es una virtud.

8.- Admirar... Todo aquello que no se puede atrapar o poseer, quizá, aquello que jamás podremos conocer.

9.- Cantar... Siempre, a todas horas, por cualquier cosa, siempre es un buen momento para cantar.

10.- Descansar... dormir hasta que se canse el cuerpo de hacerlo... no preocuparnos por llegar a las 12 horas de ello, ya habrán tiempos en los que el cuerpo no podrá descansar ni 2 horas... disfrutemos el sueño y de los sueños que vienen mientras descansamos... dormir es una delicia.. soñar aún más.

11.- Escribir... porque uno quiere y siente y le brotan las palabras como fuente, porque no se puede dejar de ser pornógrafa del sentimiento... mostrar de más... total!.. es mejor la transparencia que la invisibilidad, escribir y soportar el precio de la visibilidad.

14 de abril de 2009

Albahaca dulce



¿Cuándo fue la última vez que derramaste albahaca dulce en un sartén?, ¿que sostuviste entre los dedos un diente de ajo para fragmentar su forma y hacer que tome la tuya?
No sólo te has abandonado a ti, también abandonaste la cocina… Quizá porque no hallabas paladar idóneo para objeto final de tus virtudes culinarias, ¿Acaso porque no encontrabas la lengua soñada?
¿Por qué abandonaste tus placeres? Si siempre habían sido tuyos y de nadie más… si era para ti misma que aprendías a volar y a aterrizar detrás del sonido burbujeante de la mantequilla disolviéndose a tu merced, si era sólo para tu propio deleite que mostrabas a los otros tus dones de fémina gustosa, ¿qué tenía de malo que la mujer de los años 60 se apoderara de ti?, ¿El cuarto día en cautiverio no podría ser una buena oportunidad para hacerla volver?...
-¡Volvamos a la cocina!… ¡saquemos la pasta!, vertamos aceite de oliva y sal en el agua… mientras ella hierve, deja que te vuelva el color al rostro y los sonidos cálidos a la memoria; !acitronese el ajo!, ¡la cebolla!, dejemos que el olor de las especias mezcladas con la salsa de tomate nos perfumen, volvamos a cocinar, Prendamos el horno y hagamos pan, Aromemos el lugar, Albahaca dulce… Enfriemos la botella de vino…

9 de abril de 2009

¿Ser o no ser?


Yo no quiero ser una intelectual, lejos he de estar de ese título tan esponjado y arrogante, ¿qué habría de caber en él?, ¿unas gafas y dos libros bajo el brazo?, un café en el centro de cualquier ciudad y un cigarrillo bien acomodado entre el dedo índice y el cordial, un expreso con mal gesto al lado de la copa de vino, ¿una sonrisa llena de sarcasmo?... no, yo no quiero ser una intelectual, ni de izquierda ni de derecha, ni de centro arriba – abajo. Quiero ser una Idiota como Cortázar; disfrutar cada color que mis ojos puedan ver, sentir cada tono, vivir en cámara lenta, constante, pasar de los colores vívidos al sepia y de vez en cuando un blanco y negro, o dos, o tres, según sea el caso, llorar porque me da la gana y reírme también porque sí… no importa si la causa es la cebolla o algún terrible libro, si las lágrimas salen de mi por aquel murmullo aguerrido, o si he de quedarme callada y amordazar las palabras por que ni siquiera sé porqué lloro, vivir mi llanto, bien disfrutado, gozar como bailarina cada notita que desprenda la calle o la gente o la naturaleza, quiero andar por ahí… asombrada por la existencia de tantas cosas que no soy capaz de percibir con los ojos bien puestos, pero al darme cuenta de que existen, convertirme en esa idiota que todo lo prueba, que todo lo toca, que todo lo abraza, que no importa si pica, siempre habrá melaza, vagar a otros mundos con tantas visiones y sueños y lutos , tirarme en el suelo y olvidarme de poses, de tierra, de roces, gozar simplemente como Idiota almendrada, robusta y halada, la falta de Idiotez de mi propia manada.

4 de abril de 2009

de una mañana...

En tempestad y también su clima… no hay duda, la ves venir y no te incas; te va rodeando lentamente y te acostumbras, aprendes a vivir en ella: entre los vientos bárbaros que se vuelven parte de tus días, le perteneces a las altas, secas y abstractas temperaturas, no tiene sentido el sistema de refrigeración porque cuando este desierto te guardó en sus centros ya estás congelado, porque te atrapa la oscuridad de una noche sin estrellas y a la mañana siguiente no sabes a dónde dirigir tu mirada por la luz solar, ésta que revienta contra tu frente, que se estrella al compás del viento azotando las ventanas y rugiendo contra las puertas de tu ser, o casa, o cualquier cosa que puedas llamar hogar… ¡Ay! los ventarrones en el desierto que nos dejan sin una huella… que mueven montañas a falta de fe y el soplo enardecido las desmorona arrojándolas al otro lado del desierto, donde ya no queda nada de aquellos pasos por los que anduviste y también los rostros lucen tan distintos ante la gran cortina. Realidad borrosa, quizá son los lentes de contacto los que impiden abrir más los ojos, ¡tengamos miedo de ver!.