14 de abril de 2009

Albahaca dulce



¿Cuándo fue la última vez que derramaste albahaca dulce en un sartén?, ¿que sostuviste entre los dedos un diente de ajo para fragmentar su forma y hacer que tome la tuya?
No sólo te has abandonado a ti, también abandonaste la cocina… Quizá porque no hallabas paladar idóneo para objeto final de tus virtudes culinarias, ¿Acaso porque no encontrabas la lengua soñada?
¿Por qué abandonaste tus placeres? Si siempre habían sido tuyos y de nadie más… si era para ti misma que aprendías a volar y a aterrizar detrás del sonido burbujeante de la mantequilla disolviéndose a tu merced, si era sólo para tu propio deleite que mostrabas a los otros tus dones de fémina gustosa, ¿qué tenía de malo que la mujer de los años 60 se apoderara de ti?, ¿El cuarto día en cautiverio no podría ser una buena oportunidad para hacerla volver?...
-¡Volvamos a la cocina!… ¡saquemos la pasta!, vertamos aceite de oliva y sal en el agua… mientras ella hierve, deja que te vuelva el color al rostro y los sonidos cálidos a la memoria; !acitronese el ajo!, ¡la cebolla!, dejemos que el olor de las especias mezcladas con la salsa de tomate nos perfumen, volvamos a cocinar, Prendamos el horno y hagamos pan, Aromemos el lugar, Albahaca dulce… Enfriemos la botella de vino…

1 comentario:

magnolia dijo...

hermosa!