18 de mayo de 2009

A Mario Benedetti...


Con éste fragmento… me enamoré sencillamente de sus letras, después fui conociéndolas más y más… hasta llegar al punto de cargar con sus inventarios en mi maleta… por eso, les dejo su fragmento… y mi mediocre intento de homenaje

"Yo necesito un Dios con quien dialogar, un Dios en quien pueda buscar amparo, un Dios que me responda cuando lo interrogo, cuando lo ametrallo con mis dudas. Si Dios es la Totalidad, la Gran Coherencia, si Dios es sólo la energía que mantiene vivo el Universo, si es algo tan inconmensurablemente infinito, ¿qué puede importarle de mí, un átomo malamente encaramado a un insignificante piojo de su Reino? No me importa ser un átomo del último piojo de su Reino, pero me importa que Dios esté a mi alcance, me importa asirlo, no con mis manos, claro, ni siquiera con mi razonamiento. Me importa asirlo con mi corazón." (extríado de La Tregua)

Tengo un dolor bajito,
bajito y etéreo que de a poco se me instala en la memoria,
que me lleva a ese pasado de tu porvenir.

Tengo un dolor hondo por tus letras,
porque sé que ya no las producirás en algún lugar del cosmos para mi…
que ya no alcancé a leer la biografía para encontrarte
que ese día en el que te preguntabas
¿cómo será el mundo cuando ya no pueda yo mirarlo…?
ha llegado a ser éste.

Tengo un dolor flamante,
que me deja herida el alma y desgarrada la conciencia…
¿quién va a escribir ahora versos?
Porque cada vez que un hombre como tú fallece,
tengo un sabor amargo en las pupilas,
y se me corta un poco el aliento, y pienso y pienso constante…
¿qué nos va a quedar?...
si ya no hay hombres creando,
imaginando, produciendo,
amando con bodas de perlas,
con amores largos,
inventando inventarios,
escribiendo otros
regalando haikus
armonizando caminos,
tazas de café en oficinas, en madrugadas…
defendiendo alegrías
poniéndoles barricadas

¿Qué nos va a quedar?
¿Almas estériles, sin pasión ni poesía?

Tengo un dolor constante porque la muerte te alcanzó
Porque no fue en invierno como pensaste, sino en pleno mayo
Y no pudiste poner biombos, ni cortinas, ni pretextos, ni follajes
ni siquiera sé si alguna duda de improviso en medio del sueño
donde ella te arrebató

Tengo un dolor de viceversa
Jodido y radiante como vos
Pero sobre todo tengo el dolor antiguo de una duda
porque nunca supe, si pudiste asirlo con tu corazón.

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