14 de octubre de 2009

cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...

¿les he contado la historia de un pintor  con un toque de poeta
al que le gustaba una poetisa que tenía algo de pintora?..

¿les conté que los dos se conocieron un día de 36 horas?
 ¿que no dejaron de mirarse el uno al otro, enamorándose del espejo
empapándose en el vaivén de sus reflejos
que se adivinaban pensamientos, sensaciones
y los atropeyaban las mismas desasones?

¿alguna vez les conté que se quisieron?
que hallaron un modo de llamarse sólo entre elllos
que cuando se pensaban  lo sabían
y qué dulcísimo sabor tenían sus besos?

¿les informé del fin del primer tiempo?
que los dos se marcharon a mundos paralelos
lugares de los que siempre fueron
y el porque de que en el mutuo no cupieron:

El pintor se olvidó que la quería
la poetisa escribió un mes entero
se olvidaron que se olvidarían
y ahogaron sus memorias en un sueño
lugar en el que de vez en cuando se hablan
se dicen que están bien, que no se olvidan
que podrán contar el uno con el otro
pero que amor jamás será salida.

4 comentarios:

Mario Olivares dijo...

Por eso no te leo, porque al hacerlo me emociono y me pongo a navegar en tus ideas. Porque cuando te leo reflexiono y de nuevo miro hacia adentro, no hacia afuera... no hacia el mundo exterior.

Pero también hay algo que debo aceptar, cuando no te leo hay un vacío y gracias a todo lo que publicas es que lo lleno.

Lorena G.B dijo...

O en tres palabras:
amor del bueno.

:)

Espérame en Siberia dijo...

Y de esas historias está llena la vida.

Muá.

Anónimo dijo...

A veces, cuando te leo, me haces llorar. Tú sabes que no todos logran ese efecto en mí. Me emocionas, cada vez escribes mejor.
Mapacha