25 de noviembre de 2009

Prisionera


Porque me aprisionan sus ojos, las voces que se levantan para juzgar mi condición, lo que llevo por dentro y revienta de a poco, pero son látigos fallidos y voy rompiendo la red que me envuelve, entonces  mi voz se escucha clara y firme, mis venas brotan  llenas de vida para colgarme de los árboles que son frondosos y fuertes, porque mi voz es de lana y arropa los silencios de aquellas que me cuidan las espaldas… Dejo de ser prisionera para ser una más emancipada… entonces me escucho cantándome al oído que jamás volveré a ser lo que quieran los otros; los que me atropellan en los cuartos de cuatro paredes diciéndome cómo debe ser vivida ésta vida, este cuerpo y esta luz que me posee y me ronda la mente, el corazón, la sangre y el rostro…  Levanto la frente y con el dedo índice le digo al espejo y a los miles de reflejos que están envueltos en él; no más… no más he dejarme vencer por sus imposiciones,  porque sólo soy prisionera de aquello que es más fuerte que yo y aún en mis delirios me atrae constante y arduo, pero cálido y sensible, porque jamás me lastima su mirada, ni me acusa o me atormenta, porque es paciente y constante; fiel y sé que no he dejar de ser lo que soy, y Él y yo sabemos quién me ha hecho ser, de qué modo y para qué. 


 



No hay comentarios.: