27 de julio de 2010

oscuridad


Nunca le temí a la oscuridad, jamás lloriqueé por una lamparita en mi buró, yo no supe de  monstros bajo mi cama, ni en la ventana, el closet o el árbol de alrededor, y es que a mí las luces prendidas me cortaban la imaginación… 
Cuando la bruja se apoderaba de la sala, el comedor y la cocina, llenaba la casa de enanos, y se divertía con ellos por allí; comiendo, ensuciando, viendo porquerías en una cajita que cambiaba canales con una perilla. Yo también tenía una cajita de esas en mi cuarto, pero en los inviernos a la bruja no le gustaba gastar mucha luz, entonces me daba a elegir, -¿o el calentador eléctrico o la cajita?- Yo, como era friolenta, prefería el calentador, y la bruja, como era muy bruja, también me apagaba la luz, ¿qué iba a hacer despierta?  Entonces como por arte de magia, cuando me apagaban la luz;  se me prendía la imaginación…
No sólo sucedía en los inviernos, también en los veranos, cuando la bruja me mandaba con la bruja mayor; apenas se metía el sol y me mandaban a la cama, así, sin un cuento o un vaso de leche tibia, -a dormir he dicho-  y otra vez me apagaban la luz. Y yo, con los ojos abiertos, abiertos, escuchaba la música del ventilador, y de pronto el aire que se desprendía se teñía de colores, ¡rojo, amarillo, verde, azul!   El blanco rara vez se aparecía,  y las ondas que soltaba salpicaban toda mi habitación, a veces eran números, a veces letras, a veces viejitos con barbas de colores, a veces fórmulas matemáticas, leyes de física, mapas, notas musicales, a veces sólo mariposas que rondaban por mi cabecera, a veces palabras difíciles de comprender, otras ocasiones sólo eran colores pálidos, andaban nada más por allí sin querer llamar la atención, a veces todo era un caos, a veces desfilaban en orden, a veces me quedaba dormida viéndolos, como si cada noche tuviera un espectáculo y otras, intentando comprender porqué los  demás niños le tenían miedo a la oscuridad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta, realmente me gusta. Niña, tienes talento. No dejes que se apague.
Mapacha.