23 de octubre de 2010

Sueños

Soñé que tenía alas... sí, que visitaba a mi amiga en su cumpleaños y le llevaba un sombrero blanco, sí, de esos que tanto le gustan y le sacan una sonrisa  de aquellas que pagan todo a bajo precio. Después me levantaba de la mesa donde sólo se bebe vino y pan a sorbos y salía volando por el balcón, elevándome por sobre el mar de mi vuelo transoceánico,  sí, para darle un abrazo a mi Padre y comerme toda la nieve del invierno viéndolo reir,  depositando en una caja verde 20 abrazos, pagándole la deuda de mi ausencia. De ahí, rápidamente extendía mis alas plateadas, largas y ligeras para volar hacia mi madre y darle un beso dulce, de terrón de azúcar, de miel, de helado de chocolate, consolidando así todos los males que le aquejan, pagándole uno a uno los besos que no le dí...  Y después desperté.
Desperté cuando me di cuenta que las alas del ser humano tienen puertas, se llaman poder adquisitivo o capital.

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