24 de noviembre de 2010

cuestionamientos de un miércoles cualquiera...

¿Qué han hecho de nosotros?

No, quizá esa no es la pregunta correcta, corrigo; ¿Cómo hemos permitido que nos conviertan en esto?

Es que... bueno, yo creía, en mi vaga y confusa imaginación -un poco deformada, debo aceptarlo-  que los seres humanos eramos curiosos por naturaleza, que queríamos enterarnos de todo, como por obra de algún mal endémico, vaya,  como buenos seres humanos, estirpe de Eva, mujer curiosa quizá como pocas. Porque ¿Què no queríamos conocer el bien y el mal? ¿Qué no era la nuestra, una curiosidad morbosa, estruendosa, aventurera, dispuesta a todo? ¿Qué no nos costó el paraíso?...

Entonces, ¿Cómo es posible, que nos hayamos dejado envolver en esta comodidad? convirtiéndonos en pasta homogénea que cambia de nombre según la época,  ¿Cómo es que aprendimos a quedarnos callados y a aceptar todas las cosas tal y como nos son dadas? ¿En qué punto nos perdimos? desviándonos de la naturaleza inquisitoria que nos fue dada, ¿En qué camino, señores seres humanos, ergidos en 2 pies y con la posibilidad de alzar las manos,  olvidamos que  para eso son?

¿Quién nos enseñó a parecernos tanto? somos iguales en cualquier esquina del mundo, ¿De quién aprendimos a enfrentar a la vida misma, llena de fuego, ardor, pasión, tormenta y mar de curiosidades con el rostro en blanco y negro,  genéricamente triste, amodorrado, falso e hipócrita, compulsivamente hipócrita y con la resignación que deja caer los brazos a tierra con apatía enfermiza - verdadero cáncer del mundo-  ¿Y cómo demonios lo aprendimos a hacer tan bien?

No sé... quizá  sea yo.... quizá es que he venido a comprender, que el mundo está como está... porque nos han logrado convencer, porque hemos comprado la idea de una falsa paz, vaya, que vivamos dejando en paz a los demás, dejándolos hacer lo que quieran y nosotros estaremos tranquilos, por lo tanto quedate callado, no preguntes, no averigues, no indagues, no, no, no, no.... ¡¡¡No!!!!  yo no puedo, yo necesito saber cómo es el mundo, cómo funciona, yo debo satisfacer todos los porqués que me atormentan, aunque resulte desilusionada como ahora, aunque termine dándome cuenta de que todos somos iguales,   de que todo el mundo es igual, asquerosamente apático.

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