29 de marzo de 2011

fantasía

Lo que pasa con el espíritu es que no se ve.
¿De dónde viene esa conspiración de invisibilidad?
Ninguna palabra es visible. Alejandra Pizarnik

sí, ahora entiendo mi fantasía; volver a las palabras visibles, tocarlas, convertir los pensamientos en obras fáciles al tacto, acariciar palabras sobre superficies, para que nada ni nadie me digan que no existen, porque las estoy viendo; allí, enfrente mío, todos los días; mientras saco la leche del refrigerador, mientras vierto la sal en la comida, mientras le pongo azúcar al café de Z, mientras me visto enfrente del espejo, mientras estoy sentada nada más... mientras la vida pasa, veo palabras, las escribo, me escriben, las dibujo, entonces, dejan su invisivilidad, para convertirse en poesía.

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