2 de junio de 2011

de sueños y otros dolores

Estoy entre dos mares, sostenida por una montaña que llora, humedeciéndolo todo, cubriéndolo de un vaho de lentitud y calma, que aveces no puedo descifrar si carga conformidad, conformismo o simplemente modorra, porque caminan como despertándose de un dulce sueño, pero sin abrir los ojos y azotándose contra los cientos de muros vestidos de colores.
Yo debo reconocer que desde que estoy aquí, también sueño, sueño con que vuelvo a mi desierto, a mi campo militarizado, amarillo, profundamende seco, árido, motor de esfuerzo,  de espaldas hechas pedazos y ojos abiertos, de mentes y conciencas desveladas por la muerte, por la vida misma y su paso, que no deja de avanzar.

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