31 de agosto de 2011

de 6 narraciones mágicas 6 días ante de mi día: no.1

Cuando empecé a sufrir los primeros síntomas de magia, no sabía qué me ocurría, sólo tenía una sensación extraña, un no sé qué me atormentaba y susurraba que yo no pensaba como lo hacían "las de enfrente", porque no me divertían sus bromas ni sus gestos, y sus conversaciones me hacían caer en el pozo del aburrimiento más profundo. Yo por esto, siempre terminaba refugiada en la parte trasera del cubo donde nos reunían, porque prefería estar rodeada de animales pubertos que por lo menos no se complicaban la existencia y se burlaban de todo lo que acontecía al rededor, que se divertían sin importarles nada, y me daba la posibilidad de sentirme libre, sin la nececidad de fingir que la ropita de clase media juarense me importaba más que la luna.  Y es que en realidad yo tenía la impresión de que "los de atrás" eran demasiado despiertos para los métodos didácticos del cubo, y a pesar de que los domadores los consideraban estúpidos por repetir su estadía, a mí no me lo parecían, yo les leía la curiosidad en los ojos, la inquietud en las piernas que no se pódían detener mientras nos aleccionaban, si sólo bastaba verlos a los ojos para captar esa ansia atorada, esas ganas de descubrirlo todo, porque para mí eran pequeños monstruos curiosos, asfixiandose en un mundo pequeñito y cerrado, incapaz de satisfacerlos, queporque no era capaz de entenderlos les ponía un adjetivo.  Y  así fue como conocí a "Trucu" que a pesar de haber escuchado su nombre cientos de veces a la hora de tomar lista, no soy capaz de recordarlo, quizá se llamaba Alfredo, y seguro tenía un apellido común, como Martinez o Rodriguez, pero yo no lo recuerdo, sólo sé que tenía cara de "Trucu" porque era igual al personaje Trucutu; alto, más que yo,  y eso que yo ya superaba el metro y setenta, sólo que él era imponentemente alto, moreno, de cabello rizado y cejas amplísimas. Era lento, parecía que vivía en el espacio, con una especie de letargo en sus movimientos que se notaban más cuando caminaba, parecía que estaba tan agusto, que la realidad no le importaba. Tenía hábitos regulares, como el de sentarse todos los dias a mi derecha para jugar con las pulseras que yo utilizaba, porque allá por el año 2000 los trapitos en las manos decíamos que eran pulseras.

De mí se decía que era extraña porque no usaba la falda corta y no cargaba mochila sino un morral de tela, el cual amaba  porque había comprado en Coyoacán, mi rareza se notaba según los del cubo, porque no usaba ballerinas y me vestía con mocazines que parecían pantunflas, ah, y porque yo usaba lentes cuadrados en una época donde lo inn eran lentes redondos. A Trucu le gustaba hablar conmigo mientras el caos nos rodeaba, tenía 18 años y era la 3era vez que entraba al cubo, era de una ciudad capital y por eso no le gustaba la frontera, pero desde que estaba allí había descubierto que se podían cruzar papas de contrabando a Estados Unidos, y como ya tenía licencia de conducir, a veces se despertaba más temprano, se acicalaba, metía su pasaporte en la bolsa trasera de su pantalón y ayudaba a su tío a cruzar papas, también me dijo el nombre de su tío, pero tampoco me lo recuerdo, quizá por la impresión que me causó saber que le pagaban unos 50 dólares por viaje,  y para nuestros tiempos y condiciones, él era todo un millonario porque practicame no le pedía dinero a sus papás.
Trucu tenía una linda sonrisa, esa la recuerdo muy bien, como si se clavara en cada rostro moreno que veo, como si los hoyitos que se le formaban iluminaran la tristeza de sus ojos y pareciera que la vida le importaba un poquito más de lo qúe él pensaba. Nunca supe si en realidad lo que él cruzaba por el puente eran papas, jamás investigué si de verdad era ilegal pasar papas al Paso y en realidad nunca quize investigarlo, porque no quería enterarme de nada, simplemente quería soportar otra tarde más en el cubo, simplemente quería llegar al día en el que como él pudiera sonreir al recordar los días en los que yo era muy ingenua y no sabía que sus papas eran verdes y crecían en plantas con hojas en forma de estrella. 

30 de agosto de 2011

consejo a mi misma

Debo escribir más, porque si no escribo jamás llegaré a ser escritora. Solo que resulta que no siempre tengo ganas de escribir, aunque siempre está en mi mente, es extraño, lo sé´; todo el día pienso en llegar a casa y escribir y contar e inventar, pero cuando me siento frente a la computadora, me distraigo, se me confunden los idiomas, leo... y me quedo con la hoja en blanco, sin haber escrito nada, sin palabras que acomodar  y sin frases, así... como si ni leyera ni viviera nada.

28 de agosto de 2011

De mi lista de cosas por hacer antes de cumplir los 40

Cosas que quiero hacer antes de los 40

 Aprender Francés e Italiano
 Vivir en Sudamérica
Vivir en Europa aunque sea un año
 Aventarme de un paracaídas
 Publicar un poemario
Hacer una maestría
 Comprarme una casa
 Comprar más libros de los que tengo, 5 veces más
Hacerme un pearcing en la nariz, lo cambio por recorrer Africa
Comprarme un labrador dorado  Ya tengo un Sancho

De la esfera y otras pasiones

De todas las figuras con la que nos dotó
Eligió el círculo
Para advertirnos el espectáculo cotidiano
que devela la naturaleza divina de las cosas

Porque de todas las trayectorias
Escogió la circular
Para hacer ciclón y ciclo
Que empapa todo a su paso
y se viene a derramar
justo allí donde la poesía
Penetra la vida cóncava

Yo no sé quién creo a quién
Pero resulta que se ligaron
Esféricos, llenos, absolutos
En un círculo concentrado

Música celestial: armonía de las esferas
Que se enfrentan con el sol: hueco lleno de fuego

Con 9 movimientos circulares
se funden en un solo dios
cuya forma es una esfera
Y a partir del centro
igual en todas sus direcciones
reinventan a la inocencia
haciéndola circular
para volver a perderla
sin encontrar
justo allí
Donde la poesia
Se funde con la vida
Redonda, sinuosa y cotidiana

13 lágrimas


La oscuridad me envuelve porque cargo a todas las Fronteras del Mundo en mi Frontera y todos sus muertos son mi luto y toda su sangre son mi llanto... y lloro, lloro profundo y constante  derramando 13  lágrimas, a las cuales he bautizado con un nombre:

Sudán y el sur de Sudán
India yPakistán
Afganistán y Pakistán
Estados Unidos y México
Camboya y Tailandia
República Democrática del Congo y Angola
India y Blangladesh
Corea del norte y Corea del sur
Venezuela y Colombia
Chad y Sudán
Arabia Saudí y Yemen
China y Corea del Norte
Israel y Palestina

Y la voz de aquel hombre me dice:

La oscuridad me atropella y yo me pregunto  si acaso ¿sirve de algo? ¿ detienen alguna bala todas estas manifestaciones? ¿salvan la vida de tan siquiera una persona? ¿sirven por lo menos como vendas, que detienen la sangre que corre, mientras yo hablo? ¿Sirve de algo estar aquí?

No sé cómo explicarlo, pero resulta que sí, que las palabras desde lejos tal vez no alcanzan a detener una bala, pero son, como si se abriera una grieta en la negra habitación de la muerte y una lucecita se colara.

7 de agosto de 2011

de una noche de septiembre

Era una de las noches más estrelladas, de esas que no te dejan escuchar tus pensamientos, porque las estrellas te gritan ¡mírame!... y lo recuerdo a él, lloroso, con las lágrimas recorriéndole el alma y brotando hasta sus sollozos.. ella también lloraba... y yo me hacía la fuerte, como siempre...  en fin, que lo que más recuerdo es el abrazo, el último abrazo que nos dimos... primero papá y mamá, después yo... y terminamos fundidos en un sólo abrazo... no recuerdo si lloramos, no recuerdo qué pensaba o que sentía... sólo recuerdo que Papá dijo,  éste es el ultimo abrazo que nos damos en mucho tiempo...  tenía razón, ya casí ha pasado un año desde aquel día de septiembre... y lo que daría yo por volver a meterme en medio de mis padres, para recibir un abrazo, ancho, cálido, profundo... como el de la noche en que todos partimos.