7 de agosto de 2011

de una noche de septiembre

Era una de las noches más estrelladas, de esas que no te dejan escuchar tus pensamientos, porque las estrellas te gritan ¡mírame!... y lo recuerdo a él, lloroso, con las lágrimas recorriéndole el alma y brotando hasta sus sollozos.. ella también lloraba... y yo me hacía la fuerte, como siempre...  en fin, que lo que más recuerdo es el abrazo, el último abrazo que nos dimos... primero papá y mamá, después yo... y terminamos fundidos en un sólo abrazo... no recuerdo si lloramos, no recuerdo qué pensaba o que sentía... sólo recuerdo que Papá dijo,  éste es el ultimo abrazo que nos damos en mucho tiempo...  tenía razón, ya casí ha pasado un año desde aquel día de septiembre... y lo que daría yo por volver a meterme en medio de mis padres, para recibir un abrazo, ancho, cálido, profundo... como el de la noche en que todos partimos.

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