17 de septiembre de 2011

Adios desierto, adios.



Me levanté con ganas de enterrarte,
porque después de todo no eres mío,
porque tu arena no me compró
y tu cielo era prestado.
Porque nací lejos de ti 
y tu acento no me persigue.

Adios, desierto,  adios,
ya me cansé de llorarte,
si en ti poco falta
para que no me quede nadie,
si ni siquiera te importo,
y no existe un mínimo rastro de mí por tus calles.

Y me refugio en tu opuesto,
porque tus dunas  no me incluyen,
porque el mar es más profundo
y  quizá puedan sus ondas llevarme
Porque me deja vagar
sin pertenecer a ninguna isla,
te cambio por la llovizna,
te dejo por naufragar.

Adios, desierto, adios.
y no sé porqué me despido
si ni conoces mi nombre.

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