13 de febrero de 2012

Soy de Azúcar y a veces endulzo y formo y me mezclo y los hornos me hacen bien, pero otras tantas amanezco sólo para desmoronarme por el día

8 de febrero de 2012

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A orillas del río Nilo, el sol acaricia otras columnas, otros rostros, otros exilios, el mismo afán, el mismo deseo; no queremos estar solos, queremos un Dios cercano y accesible, nuestro, de todos, sin cortinas divisorias ni espejismos.
Moléculas de otros siglos me bañan la punta de los pies, desierto, tormenta de arena y sol, empapándolo todo cubriéndo la ciudades de tiempo. Una pirámide me mira y me cuenta cómo era antes de los castillos inmersos en sus grietas, yo las escucho y ella me pide que lo escriba pero le digo que hoy no, que no puedo... que quizá mañana...

robo de palabras

No tengo palabras, me las robaron las sonrisas amplias de los niños en el jardín de basura, los ojos profundos con su pena caudalosa,  se me quedaron undidas en las montañas de escombro que buscan el sustento diario,  entre las esquinas de la calle larga donde se esconde ¨la cruz¨ del vecino. Las atraparon los sueños de los que viven bajito, las secuestraron las espaldas rotas y fecundas...

No tengo palabras, se me quedaron dormidas  en las puertas de MOKATTAM.

Egipto

Mezquitas que vigilan la integridad de un pueblo rebelde,  hijos del Faraón caminan con las heridas abiertas, desquebrajadas, como cúmulo de sequía; cuarteaduras de un sistema filtran una que otra sonrisa, aquí: en el país de Las mil y una noches sin luna

de un desierto al otro

El invierno en El Cairo  se parece al de Ciudad Juárez,  

Pedazitos de siglos invade-ventanas, se cuelan por los espejos retrovisores, cejas arqueadas como espaldas, que  alimentan las vías de mi memoria

El invierno en El Cairo se parece al de Ciudad Juárez,

Se me pegan los poros de su arena y alimentan los destierros de mi desierto circular