19 de marzo de 2012

Desesperación no.500

Si se me escapan yo las dejo andar, quizá regresen o quizá no. Hártense de mí, no vuelvan nunca y yo me redimo.

Surge otra con la cabeza bien puesta en la tierra, y desde allí, bajito, contemplando las cosas de los pies, quizá pueda entender lo que significa en este mundo estabilidad y madurez. Córtenme el cuerpo, hagan que mi cabeza ponga los pies en el suelo, ¡bájenme, por favor! bájenme, que las nubes me marean, ¡háganme pequeña como ustedes!, moldeenme a su medida, quítenme las alas de los ojos ¡arránquenlas! que ya estoy cansada de mirar por orificios pequeños, quiero ventanas grandes o la ceguez.




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