11 de octubre de 2012

ah... 20 años

Cuando tenía 20 años y caminaba sin tus pasos, y andaba de arriba abajo, por los callejoncitos nocturnos de la ciudad de México y me metía en las bodeguitas y veía tanta gente felizmente acompañada, y me mordía los labios mientras camibana por la plaza Garibaldi, inflamándome de romantisismo apabullante. Y me sentaba en los bordes de las calles, para mirar los dedos, las palmas de las manos, las sonrisas... para soñar con la risa de cuando  me despertaba temprano para iniciar a andar despacio el sábado en Coyoacán, con mis circulos de preda, como queríendo encontrar una mirada que no estuviera vacía dispuesta a meterse en la mía, cuando me mojaba tan solo con la brisa de la fuente de aquellos lobos inquietos y respiraba tranquilo, porque no sentía miedo, y el mundo era mío y aquella ciudad me poseía porque yo le pertenecía y había regresado a sus brazos, porque las flores me besaban las papilas gustativas y yo disfrutaba de toda la lejanía, de no saber quién era yo, ni quién eras tú y mucho menos que iba a existir un nosotros. Cuando yo tenía 20 años.... era inmensamente feliz, exacerbadamente plena, llena de curiosidad, de la curiosidad de mi sexo, del tuyo, del rastro, del rostro, del amor... Y mis dudas eran tantas y eran todas, que nadie se me acercaba por andarlas cargando juntas en un costalito cerca de mis piernas. Pero yo era inmensamente feliz, buscándo... queriendo encontrar... satisfaciendo mi curiosidad.

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