9 de enero de 2013

Yo sólo quería quedarme callada

Yo sólo quería quedarme callada...  dejar que se ahuyentara este fastidio, las nubes que siempre pasan, el canto en mi ventana,  el viento que sopla para lavar la ropa, tenderla, doblarla y meterla en los cajones donde mi vida se va quedando guardada. Despertarme sin un plan, sólo abrir los ojos, comer, dormir, verte comer, verte dormir,  volver a comer, acariciar el gato, sacar el perro, futból, cine italiano, café italiano, comida italiana,  tradición italiana, familia italiana, Italia...
Italia, que se cae a pedazitos pero que no puede tocarse en otro sitio que no sea un pedestal. 

Pero tengo que asombrarme por la música que se parece a todo lo que ya escuché y vivir en el pasado. Contemplar el pasado, inclinarme ante pasado glorioso de tu pueblo que no es el mío y tener que preparar mi corazón para el día siguiente. No poder cantar, no poder bailar... y con las ganas de bailar que tengo. Pero aquí no se baila, porque no es verano. 

Olvidar mi lengua, mis costumbres, mis idas y vueltas, mi café americano... sí, aburrirme con otro día más, pero así soy yo, ya lo sabías. 

Yo sólo quería quedarme callada, pero tú no soportas mi silencio. 

No te das cuenta de lo que mi silencio grita ¨yo te amé como ama un niño, sin experiencia, con la mirada nueva como cada parte de mi cuerpo, jamás herida, jamás tocada, nueva... enteramente nueva para ti. Yo te amé y te seguí amando cada uno de mis días, y te sigo amando cada una de estas mañanas, de estas noches que van y vienen, en las que me pierdo¨  ¿qué no puedo sentirme perdida? 

Pero mis males siempre comprometen tu amor, y tú siempre terminas dudando del mío y yo termino perdiéndome más en esta ordinaria vida que de vez en cuando tiene algún cambio, algún rojo, uno que otro amarillo... pero es que yo no soporto el gris, ¿no ves que ni siquiera lo compro en mis vestidos? Y hoy era gris... y yo me sentí gris... y vi esta vida gris, asquerosamente gris, pero es sólo la normalidad, yo estoy aquí, escribiendo frente al fuego y tú ves otro partido, quizá mañana sea distinto, quizá mañana sea amarillo y no soporte tanto brillo y explote de alegría y sonría cantándote mi amor. 

Yo sólo quería quedarme callada.

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